Entrevistas Música

Techno en Madrid: nostalgia de un lugar aún por conocer

FERNWEH COLLECTIVE: la escena techno que mucha gente desea y merece.

Hace tres años tuve la suerte de conocer Brighton, al sur de Inglaterra. Desprecié sus prontos atardeceres y la bravura de su mar pero disfruté profundamente de la inmensa cultura musical que rezuma en toda la isla, vayas donde vayas. Cuando llegaba el viernes, las calles se podían sentir oscuras pero con muchas ganas de pasarlo bien. El cansancio de una larga semana se conseguía diluir en la primera copa -o pinta; los ingleses siempre fueron más de cerveza-. Y antes de la medianoche, todos los clubes acogían a cientos de personas –de lo más variopinto- bailando alrededor de la cabina del DJ. Con una oferta variada, la mayoría de carteles que empapelaban farolas y muros enladrillados anunciaban eventos y raves de música techno, acid o dubstep. Es lo que internacionalmente se denomina cultura de club (clubbing); algo que en España desconocemos.

Si pensamos en Madrid, los amantes del techno han podido contemplar como las grandes fábricas de la electrónica han ido cayendo, aprisionadas por las estrictas leyes de ocio nocturno y la hegemonía del reggaetón. Ahora los pocos que se mantienen en pie apuestan, en muchas ocasiones, por las fiestas más comerciales, atrayendo a ese público internacional que lo consume –literalmente- todo. Y quizá, las mejores sesiones solo las podamos escuchar en afters encubiertos por una licencia de cafetería o en fiestas clandestinas a las que nunca llegaremos a acceder. Pero no todo está perdido.

El colectivo Fernweh –nombre alemán que hace alusión a la «nostalgia de un lugar todavía por conocer»- ha traído a la capital un nuevo concepto de fiesta que reivindica la seguridad del espacio nocturno en términos de respeto y tolerancia y que aúna espectáculo, música y arte, siempre de la mano de la música techno. Una iniciativa que lucha por la diversidad cultural; una iniciativa que hace de Madrid un anhelo de algo que pudo ser pero que jamás se materializó. Aunque mejor que nos lo cuenten ellos.

PREGUNTA. En Instagram, os definís como «proyecto artístico basado en la cultura techno». ¿Qué es exactamente para vosotros la cultura techno? ¿Qué componentes ha de tener?

FERNWEH. La cultura techno surge como una herramienta de lucha social para las nuevas generaciones en contra de la discriminación de cualquier tipo. Ya en sus orígenes, con el movimiento rave, se atisbaba un concepto idealista donde todo individuo, independientemente de su raza, creencias u orientación sexual, era bien recibido, siempre y cuando compartiera este voto de respeto para con los demás. Esta cuestión continuó evolucionando en Detroit y se logró constatar su identidad, siempre ligada a la búsqueda de la igualdad por medio del disfrute de la música. Con lo cual, el componente fundamental de esta cultura sería la idea cuasi utópica del respeto entre personas muy diferentes entre sí en un entorno destinado al disfrute de la música de este género.

P. Una de las cosas más interesante del proyecto es la fusión de música y arte. Vuestras sesiones incluyen videoarte, dj-sets, exposiciones y performances, ¿cómo lo recibe la gente, especialmente en aquellas sesiones que se realizan de noche? Parece que la fiesta está exclusivamente asociada a la diversión y no deja hueco para más.

F. ¿Y no es acaso divertido disfrutar de una tarde en un museo? ¿U observar una performance inesperada realizada por actores y bailarines? Como decíamos antes, el objetivo de Fernweh es conseguir que la escena continúe evolucionando, usando todos los elementos disponibles para crear eventos únicos. Precisamente el concepto de diversión jamás debería ser encasillado en un único patrón inamovible. Hace un tiempo leímos un estudio que afirmaba que la risa se produce cuando un concepto es utilizado de una manera que no esperamos, haciendo uso de la sorpresa. Si un chiste se repite hasta la saciedad pierde su gracia. Por lo tanto, es deseable buscar nuevos conceptos con los que divertirnos.

P. ¿Quiénes son los artistas que componen vuestro colectivo?

F. Contamos con el mejor grupo de artistas que podríamos imaginar, pero lo mejor es que es un proyecto en el que todo el mundo puede aportar su arte y su visión. Fernweh pretende ser, además, una plataforma para que todo aquel que entienda nuestro concepto artístico dentro del techno tenga cabida para colaborar y darse a conocer.

P. En definitiva, ¿cómo es un día en una fiesta vuestra? ¿De dónde proviene vuestro público y, lo más importante, a dónde va cuando el local cierra?

F. Nuestra intención desde el principio es la de crear la fiesta a la que siempre hemos ansiado ir. Es decir, una combinación entre la música techno/rave que forma parte de nuestra cultura, que, en su momento, sirvió como motivación liberal de expresión y que ahora nosotros tratamos de utilizar con el mismo significado junto a las performances, visuales y artistas. En definitiva, crear una atmósfera en la que no solo te identifiques sino que también te sientas como en casa.

Dicho esto, cabe añadir que, en la experiencia que hemos tenido como fiesta, antes de la pandemia, nos hemos identificado completamente con nuestro público, el cual ha destacado nuestra cercanía y cuidado hacia ellos.

Cuando el local cierra probablemente acaben en casa de Sara (risas).

P. Sabemos que las drogas están presentes en todas las escenas musicales, pero el techno tiene fama de estar especialmente relacionado con ellas y con todo tipo de excesos. ¿Qué pensáis al respecto? ¿Os parece una asociación real o, por el contrario, es una burda manera de desprestigiarlo?

F. Es una asociación real y es una manera de desprestigiarlo. Ambas afirmaciones no son opuestas, sino complementarias. Es innegable la presencia de drogas en la escena techno. Pero también lo es su presencia en las escenas de otros géneros. Con esto no pretendemos señalar con dedo acusador a los clubs por proporcionar drogas legales como el alcohol, el tabaco o la cafeína. Esto nos parece perfecto. Algunos dentro de Fernweh pensamos que resulta curioso que unas drogas sean bien vistas y otras estigmatizadas; otros simplemente ni se plantean consumirlas.

En cualquier caso, si algo tenemos en común es que consideramos que todos deberíamos tener el derecho a disfrutar de ciertas experiencias de manera diferente y, en general, de vivir nuestras vidas como nos venga en gana, siempre y cuando respetemos a los demás. Os invitamos a pasar una noche de techno y que vosotros mismos saquéis vuestras propias conclusiones.

P. En otras ciudades europeas como Berlín o Londres, la cultura techno está más extendida y es más visible. Mi impresión es que aquí en España la música electrónica, el techno en concreto, triunfa gracias a salas como FABRIK, GOYA o MONDO así como por los festivales que apuestan –cada vez más- por este tipo de música, pero, ¿creéis que a la gente que acude en masa a estos sitios les gustaría lo que vosotros hacéis? En España, no hay cultura de club…

F. España es un país cuya fuente de industria mayoritaria es el sector del turismo. El público de Mondo, por ejemplo, es muy internacional; es decir, procede de sitios en los que sí hay cultura de club. Nosotros con iniciativas como Fernweh Conection vamos a tratar de colaborar regularmente con sellos y agencias de artistas de toda Europa para así hacer llegar a nuestro público otras escenas y vertientes musicales en las que se basa nuestro proyecto. También colaboraciones con las redes internacionales de búsqueda de eventos como Resident Advisor podrían ayudar a difundir nuestro proyecto fuera de nuestras fronteras y, al mismo tiempo, afianzar una nueva manera de hacer  las cosas a nivel nacional, a medida que se vaya conociendo. Confiamos en la calidad de nuestro producto y estamos seguros de que la escena -y el público- techno tiene muchas más posibilidades de las que nos esperamos a día de hoy.  La ausencia de cultura de club puede verse como una desventaja, sí, pero también como una oportunidad de crear algo a nuestra medida.

P. ¿La cultura techno siempre ha estado muy unida a otras corrientes underground como lo queer o el bdsm, ¿existe esto también en Madrid? ¿A qué creéis que se debe esta relación tan estrecha?

F. Por supuesto que ocurre aquí también. ¿Cómo no iba a ocurrir en un ambiente que se basa en el respeto hacia la identidad de los demás? Estamos hablando de dos movimientos que llevan años luchando para que se respeten sus formas no normativas de disfrutar de su sexualidad y la escena techno les ofrece abiertamente esa libertad de mostrarse tal y como son en un entorno heterogéneo, algo que, por desgracia, es muy poco común.

Santa K (@santakkkk) pinchando en una fiesta de Fernweh en diciembre de 2019. © @soniawillem

P. ¿En qué os inspirasteis para traer este nuevo formato a Madrid?

F. En nuestros amigos básicamente, que en conjunto son el colectivo de Fernweh. Nos tenemos una gran admiración a nivel personal pero, aun más, a nivel artístico. Todos nuestros talentos, visión o perspectiva han sido la principal motivación para juntarnos por un objetivo común. ¿Y qué más común que el lugar dónde nos hemos conocido todos, en el techno, en el club? Nuestro mundo.

P. Respecto a la música, ¿cómo veis el panorama general de la música electrónica en Madrid y por extensión, en España? ¿Alguna recomendación?

F. Pues en general, y como siempre, pecando de lo mismo; o sea, de no crear escena. Muchas veces culpamos a los políticos, porque, especialmente en España, nuestro sector -como se comprueba fácilmente con las últimas medidas- no es ni de lejos respaldado ni tan siquiera ayudado. Pero deberíamos también hacer algo de autocrítica en esas fiestas en las que se da prioridad a la cantidad antes que a la calidad. Por ejemplo, cuando tratamos de contratar a un DJ y lo hacemos antes por su alcance en redes sociales que por su talento; un talento todavía más menospreciado cuando se trata de talento nacional, haciendo gala del complejo de inferioridad que todavía arrastramos con respecto a “lo de fuera”. Por otro lado, cuando otras salas fuera de ciudades como Madrid o Barcelona no se prestan lo más mínimo a ofrecer otras posibilidades musicales que las que ya conocemos todos.

También cabe mencionar que afortunadamente siempre hay excepciones. Porque si a día de hoy tuviéramos que recomendar alguna fiesta, precisamente se encontraría fuera de Madrid o Barcelona. La meca de la electrónica en nuestro país, como lo es Valencia, alberga una de nuestras fiestas favoritas, las de Club Gordo. Su forma de trabajo, la apuesta musical y, obviamente, sus publicaciones en Instagram, con las que todos nos sentimos tan identificados, la convierten en uno de nuestros mayores referentes.

Cartel del proyecto Club Gordo desarrollado en Valencia

P. También encuentro relevante destacar el hecho de que vuestras fiestas sean auto-gestionadas. La sala ya no organiza su propia sesión o se lo encarga a una empresa más grande, sino que la alquila para que gente como vosotros realice lo que quiera. ¿Podría anticipar un nuevo concepto de salir de fiesta? ¿Creéis que FERNWEH COLLECTIVE podría ser el primero de muchos colectivos con los mismos intereses? ¿Los hay ya, de hecho?

F. ¡Sí, claro! Afortunadamente cada día son más los colectivos o sellos discográficos promovidos por jóvenes que tienen la inquietud de crear cultura a través de la fiesta. De hecho, ya estábamos colaborando con una de ella: Retina. Uno de los principales objetivos de nuestro proyecto es que todas estas iniciativas puedan convivir juntas en prosperidad dentro de una escena techno con futuro, en lugar de pisotearse unas a otras como vemos que sucede en las fiestas y salas referentes del techno en Madrid.

P. ¿Planes de futuro? ¿Podrían triunfar estas fiestas en otras ciudades de España, aparte de en Barcelona y Madrid?

De momento, nuestra meta a corto-medio plazo es hacernos un hueco en la escena madrileña por razones logísticas. Sin embargo, durante el festival benéfico en streaming que organizamos para aportar nuestro granito de arena en la lucha contra el coronavirus, tuvimos una colaboración muy fructífera con dj’s de otras ciudades de España, con los que mantenemos una buena relación y con los que contaremos para futuras ocasiones. Nuestra idea del techno como una gran familia no se debe limitar a una ciudad, ni a un país.

Creemos que la escena, a día de hoy, está demasiado centrada en las ventas, en la atracción de público a gran escala y que eso desvirtúa el producto y lo contamina de una competitividad que le impide florecer y desarrollarse tanto como podría. Nos gustaría que esa competitividad se trocara en cooperación, de forma que lleguen a importar más el cuidado del asistente y la calidad del producto que se está ofreciendo que los números que se hacen al final de la noche comparándolos con los que hace la discoteca de al lado. Solo así podremos, pasito a pasito, construir la escena techno que mucha gente ansía y merece.

P. ¿Cómo os imagináis vuestras fiestas en la “nueva normalidad”?

F. Queremos seguir mejorando y tenemos muchas ideas para volver a crear fiestas. Además se han añadido a la crew nuevos colaboradores y tenemos ganas de comenzar esta nueva etapa de Fernweh. Sin embargo, en cuanto a la fiesta, está todo demasiado incierto como para poder contaros más.

Lo que sí tenemos claro es que entre octubre y noviembre reactivaremos toda la parte artística del proyecto que para nosotros es tan importante como la fiesta. Fotografía, vídeo, mixes,  ilustraciones, performances y un podcast que subiremos una vez al mes son algunas de las cosas que os podemos adelantar.


Si queréis saber -escuchar- más, Fernweh Collective os regala las siguientes recomendaciones musicales y por supuesto, los podéis seguir en @fernweh.madrid

  1.  El proyecto ‘Conflicto Mental de uno de nuestros residentes, Román Varela
  2.  Dibison – Meet the Makina
  3.  Fuego – Diablo  (nuestro himno)
  4.  Todas nuestras sesiones de Soundcloud – FernwehMadrid

Acerca de Victoria Ocaña

Victoria Ocaña. Tras graduarse en Estudios Ingleses (UCM), completó su formación con un máster en Cultura Contemporánea por la Fundación Ortega-Marañón. La carrera le enseñó a valorar, por encima de todo, nuestra lengua. Ahora escribe sobre literatura, historia y despoblación, pero lo que de verdad le apasiona es la música: desde Albéniz a El Columpio Asesino. Podría vivir sin la palabra pero nunca sin la música.

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