Entrevistas Música

«Feel desperation like you feel fire but don’t see the flame»

La nueva escena musical contada por aquellos que la están viviendo muy de cerca. Hablamos con J.Cross y Dvlgxs sobre trap y la figura del productor, entre otras muchas cosas.

Un sentimiento palpable pero no reconocible; la convicción de que algo sucede pero sin saber de qué se trata. Podríamos estar hablando de amor o de ausencia pero también de ese escalofrío que recorre diariamente la médula de cada joven español: la sensación de que algo nos falta todo el tiempo. En otras palabras: sentir la desesperación como sentimos el fuego pero sin ver la llama. Es parte de la letra de Rules, de los alcazareños Julio Oliet (J.Cross) y Alex Hidalgo (Dvlgxs), siempre escoltados por su equipo audiovisual (Fran Molina, Alejandro Alaminos y Pablo Salomón). Acaban de cumplir la veintena y la música es su forma de expresión.

Hace tiempo hablamos de la nueva ola –para actitud recelosa de algunos- y de cómo las tendencias musicales estaban cambiando al mismo tiempo que los recursos musicales iban ampliando su acceso a todo tipo de público. Los más jóvenes presionan desde abajo, con los medios más brutos, para derrocar al más asentado de la industria musical. Ellos son el claro ejemplo, y quisimos acercarnos a entrevistarles.

Así que cuando terminaba agosto, nos reunimos en un bar a las afueras. Música bakala y cervezas para rebajar el calor. Presentaciones y más de dos horas de conversación. Ellos, aunque amigos desde siempre, llevan algo más de un año colaborando juntos. Cursaron enseñanzas musicales en el conservatorio –J.Cross con la guitarra y Dvlgxs con la batería-, algo que, admiten, les concedió la base musical necesaria para componer, pero que no resultó ser lo que buscaban. Ahora viven en Madrid, trabajan en tándem y se mueven desde allí. Usan nombres de ahora, como ellos dicen: las vocales son intercambiables por V y X y además, J.Cross nos adelanta su fetiche por las cruces. «Nací en octubre y, en números romanos, el 10 es una X; a esto hay que sumarle que, cuando yo empecé a interesarme mucho por la música, me gustaba Sum41 y su guitarrista llevaba dos cruces en la guitarra». Disfruta explicándolo. En sus canciones, creen apostar por una mezcla de R&B y trap, aunque dudan. Lo que sí tienen clarísimo es que detestan a Rels B.

Antes de este juego de cruces, J.Cross se hacía llamar ethos. Se basó en la teoría griega del ethos, del comportamiento, que afirmaba que la música tenía un poder para influir directamente en el estado anímico de la gente. Es lo que pretenden y escuchándolos, podemos admitir que van por buen camino. Mientras tanto, la entrevista sigue avanzando fluida.

P. Si hay algo que define a la música de nuestra generación es que las viejas etiquetas (rock, indie, rap…) se quedan cortas. De hecho, varias  de vuestras canciones mezclan géneros distintos, algunas más rap, otras más trap u otras totalmente R&B americano, ¿os decantáis por un género o vais haciendo música sin querer clasificaros en un estilo concreto?

J.Cross. Exacto, hacemos lo que nos da la gana y es cierto que los límites de los géneros son cada vez más difusos.

Dvlgxs. Me hace gracia que mi padre me pregunte: «pero la música que hacéis, ¿cuál es?» Y yo no puedo decirle trap porque, si la música del trap la relacionas con un negro de dos metros con kilos de droga en Atlanta, yo no hago nada de eso. Pero sí que puede coincidir en la instrumentación, como también sucede con otros temas de R&B.

P. Vamos, que preferiríais la categoría de «sin género».

D: Sí. Además, dependiendo de la temporada, a veces sacamos temas más para invierno y otros más para verano; lo importante es que sea fresco.

P. ¿No os parece entonces que la música de ahora es demasiado efímera?

D: Totalmente. E incluso, la duración de las canciones ha disminuido. Si alguien saca un tema de 4 minutos, posiblemente mucha gente al minuto 2 lo haya quitado. Yo mismo me he dado cuenta de cómo hace dos años preparaba una estructura para 3 minutos y medio y ahora a los 2, no quiero seguir.

P. Pensar en el panorama del trap en España es pensar en Yung Beef, Cecilio G, Dellafuente… Sin embargo, vosotros no sonáis a esto. ¿Son dos estilos diferentes dentro del trap o alguno de ellos queda excluido?

JC. Volvemos de nuevo a la barrera de los géneros, es muy difusa.

D. A lo mejor en 2012/13, cuando empezaron a sacar canciones PXXR GVNG, Corredores de Bloque o Papi Trujillo, pues sí que era trap. Hablaban de drogas, hablaban de prostitución y hacían un videoclip en la calle con fardos de coca, autotune y sonidos súper agresivos. Pero ahora mismo el trap también es KIDD KEO y poco tiene que ver. Nosotros no sonamos a esto pero si me obligan a decir una etiqueta, dentro de lo que hay, es lo que más se parece. Desde luego, se parece más que a Malú. Los géneros se han mezclado unos con otros. Ya todo es todo.

P. ¿Preferís la definición de «trap» a «música urbana»?

D. Es que pienso que lo de música urbana se ha puesto de moda porque no se le puede conceder ningún otro nombre. Que música urbana es Bad Gyal pero también Kaydy Cain o Rosalía. Música urbana se refiere más bien a no tener medios, a empezar desde cero sin tener apenas instrumentos ni recursos. ¿Pero qué pasa? Que la gente graba en casa con ordenador y en el ordenador, siempre están los mismos sonidos: el mismo bombo, el mismo bajo. Te lo puedes encontrar en una canción de C. Tangana y suena a lo mismo aunque el resto del tema no sea igual. Simplemente como hay un patrón que coincide, se engloba todo en el mismo concepto: música urbana.

P. Y entonces, para vosotros, ¿quiénes son vuestros referentes?

JC. Sobre todo, la música americana. El R&B más moderno y también el más antiguo. Para mí, el mejor es Drake por su versatilidad, porque abarca todos los rangos y hace colaboraciones con quien sea. También Lil Baby, Future o Travis Scott y de nuestro país, Leïti Sene.

D. Sí, estoy de acuerdo. De hecho, Leïti Sene, por sus audiovisuales y por cómo suena, es lo más americano que hay en nuestro país. Comparto su opinión y añado a Polo G, Lil Tjay y PartyNextDoor.

P. Ahora vivís en Madrid, ¿veis necesario echar raíces en una capital para triunfar?

D. No, pero ayuda. Ayax y Prok en una entrevista explicaron que se habían mudado a Madrid porque les era más fácil contactar con gente para colaborar o hacer videos. Además, si tienes que dar bolos por toda España siempre es más rentable salir desde Madrid. En definitiva, yo creo que el pelotazo lo puedes dar desde cualquier lugar de España, pero si quieres profesionalizarte sería recomendable irse a una ciudad grande.

P. Dvlgxs es el productor del proyecto. Con el auge de la música urbana, la figura del productor ha cobrado un papel especial, el que se merece, supongo. ¿Qué opináis de esta reivindicación hacia el productor, al que ahora podemos ver en Spotify o YouTube al lado del cantante como uno más?

D. ¡Por fin! Pues es lo justo. El productor hace el trabajo que no se ve. Por ejemplo, en un videoclip, el nombre del director suele aparecer destacado y, además, nos fijamos en quién es el cantante físicamente, en su voz, en la melodía, en lo que se está contando. Pero el productor no aparece por ningún lado. Sin embargo, el porcentaje de trabajo a la hora de crear una canción es 50/50.

JC. Y es la música urbana la que está reivindicando la figura del productor poniendo su nombre junto al cantante.

D. Si una canción es de calidad es porque hay alguien detrás haciendo que suene bien.

P. ¿Y qué productores consideráis dignos de mención?

D. A Alizzz lo valoro mucho porque hace cosas muy distintas. Lo mismo te hace un instrumental con piano, percusión o violines que te hace una base de reggaetón como Mala mujer sonando en todos las discotecas. Es muy versátil. Igual me sucede con Steve Lean o Iseekarlo. En cuanto a productores extranjeros, cada vez hay más nuevos. Ya no están solo los típicos como Metro Boomin o Zaytoven.

P. Respecto a las letras, ¿por qué esa mezcla de inglés y español?

JC. Estéticamente me gusta mucho más el inglés, cómo suena. Cantar en inglés es cantar en abstracto, no transmite una idea tan concreta. Te dejas llevar por la melodía, por el ritmo. Puede ser que cuando cantamos en español, lo reservamos para rapear y sin embargo, cuando hacemos R&B, recurrimos al inglés.

P. En general, ¿sexo, drogas, dinero y la vida en la calle siguen siendo los temas más llamativos en las letras?

D: Sí, sigue igual. La gente prefiere lo oscuro, lo inalcanzable; no tanto aquellas cosas mundanas a las que todo el mundo accede en su día a día.

P. Vuestras letras así como vuestro mood es bastante triste. Habláis de desamor, de que hay algo que no está bien y lo acompañáis con ritmos lentos y algo chill, ¿qué queréis contar con ello?

JC. Yo intento cuidar mucho lo que escribo. No me gusta hablar de cosas que no hago solo por aparentar. Simplemente quiero hablar de lo que siento en cada momento y es cierto que, como también defienden otros artistas, el mejor momento para escribir es cuando estás jodido por algo. A mí me inspira ese estado anímico más de chill y tristeza.

P. ¿Por qué tantos cantantes que no han pertenecido o crecido en un ambiente suburbial o de la calle, están tan interesados en ese mundo hasta el punto de imitar el mismo estilo de vida?

D. Yo creo que es una estrategia para llegar a más gente. Nosotros no lo haríamos ni aunque tuviéramos los medios para alquilar coches, por ejemplo, y grabar después un videoclip. En muchos casos, es solo una cuestión de apariencias. Salen con la mejor camiseta en el video, pero, en su vida normal, visten de KIABI y llevan un Seat León. Nosotros no vamos por ahí.

JC. Yo no podía escuchar a PXXR GVNG porque no me sentía identificado con sus letras. Si, en algún caso, nos fijamos en algún grupo así es más por lo puramente musical –ritmos, voz, estructura- que por lo que dicen.

P. Otra de las cosas que más llaman la atención son vuestros videoclips o las portadas de las canciones: el uso de imágenes futuristas, relacionadas con naves espaciales, otros planetas, carreteras llenas de coches y mezcladas con clips de películas antiguas en blanco y negro. ¿Qué es lo esencial en los visuales?

D. Que llame la atención y esté acorde a lo que la canción dice. El videoclip, de alguna manera, debe reforzar y apoyar la música, que la haga más atractiva. Tenemos comprobado que las visualizaciones en YouTube aumentan si la canción incluye un videoclip; muchísimo más que si solo se presenta una portada y el sonido.

P. La industria musical ha sido una de las más castigadas por el COVID-19. En vuestro caso, el hecho de que trabajéis desde casa, sin depender apenas de nadie, os salva, os protege. ¿Podría ser este el futuro de la música: menos conciertos y contacto con el público y más promoción de videos y mixtapes?

JC. Esta es la nueva tendencia, que la música se mueva por las plataformas. Antes, si querías escuchar a un cantante te veías obligado a acudir a un concierto o a comprarte su disco. En el mundo del trap, los cantantes suelen ir a una sala o discoteca en formato Dj-Set.

D. Hablar de esto nos obliga a retomar la importante figura del productor. Es el que prepara toda la música y esta está hecha por ordenador. Muy poca gente pagaría para ver un concierto sin instrumentos y cuya voz no es igual, porque el autotune la ha vuelto procesadísima. Si llenas la sala, será por quién eres. Es más una animación, una performance. Pero, en cualquier caso, los conciertos son clave y hay que apoyarlos para que la crisis no se los lleve por delante.

Antes de terminar, les preguntamos también por sus planes de futuro más cercanos, pero mejor que contároslo, preferimos que lo escuchéis. Ya se han hecho realidad gracias a este nuevo tema. Una pasada.

Los podéis seguir en su canal de YouTube, Spotify e Instagram (@dvlgxs y @ethos.mdz)

Mi agradecimiento a Carlos Ortega por su aportación y compañía en este artículo.

Acerca de Victoria Ocaña

Victoria Ocaña. Tras graduarse en Estudios Ingleses (UCM), completó su formación con un máster en Cultura Contemporánea por la Fundación Ortega-Marañón. La carrera le enseñó a valorar, por encima de todo, nuestra lengua. Ahora escribe sobre literatura, historia y despoblación, pero lo que de verdad le apasiona es la música: desde Albéniz a El Columpio Asesino. Podría vivir sin la palabra pero nunca sin la música.

1 comment on “«Feel desperation like you feel fire but don’t see the flame»

  1. Trabajo de 10, muchísimas gracias por todo!!! ❤️

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