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The Living Room: el bedroom pop suena en el salón

Descubrimos el proyecto que da voz a las nuevas promesas musicales del panorama madrileño sin moverse de casa. Trashi, mori o Chill Chicos ya han pasado por aquí.

«Madrid es una ciudad estrepitosa y bizarra (por decirlo con dos italianismos) y, si se le pilla el punto, fascinante. No hace falta haber nacido en Madrid, ni vivir aquí, para darse cuenta»

Andrés Trapiello, Madrid

Lo de organizar fiestas en pisos no es, ni muchísimo menos, exclusivo de Madrid, sino que es un ritual tan natural como tener veintitantos y vivir de alquiler con tus amigos. Va implícito en el asunto. La diferencia fundamental reside, por lo tanto, en que estas fiestas trasciendan más allá de botellas vacías sobre la mesa, luces de Ikea  y el triste juego del yo-nunca en el móvil, acelerando la confianza ciega entre los allí presentes. Por ejemplo, sería inusual, auténticamente valiente, trasladar hasta el salón a todos los miembros de una banda y, con ayuda de un amplio despliegue audiovisual, retransmitir por streaming un concierto en vivo bajo la atenta escucha de un grupo de afortunados. Muy guay, ¿verdad? La propuesta de The Living Room Música es precisamente esto. Al estilo de otras propuestas como Sofar Sounds, partiendo de una renovación del concierto clásico y buscando una mayor aproximación entre el público y la música, The Living Room busca pasarlo bien al mismo tiempo que agrupar las mejores bandas en un hábitat muy diferente: el salón de un piso cualquiera cuidadosamente decorado.

Paula, Ángela y Carlos son los tres amigos que desde hace poco más de un año han estado organizando conciertos con sus propios medios. El proyecto, como todas las grandes cosas en la vida, nació por casualidad después de hacer un reportaje para la universidad sobre el bedroom pop. «No hay nada más lo-fi que un concierto en el salón» les gusta decir. Ellas estudian el doble grado de Periodismo y Comunicación; él es técnico de sonido desde hace años y como muchos de nosotros, prefieren empezar a crear y ganar experiencia por su cuenta antes que esperar a que alguien les llame. Ahora, casi sin buscarlo, pasan por allí los artistas más novedosos del panorama madrileño. Trashi, Chill Chicos, interrogación amor, mori, Jordana B., shego o Magrot son algunos de los que ya han participado del espectáculo. «Teníamos conciertos agendados hasta verano, pero con la pandemia todo ha quedado paralizado», cuenta Ángela. La frustración se refleja repentinamente en sus caras, pero, cumpliendo con todas las medidas de seguridad, siguen luchando por que los conciertos continúen realizándose y porque, además, estos siempre se pueden ver –cerveza en mano- en directo desde casa.

Estas nuevas bandas beben de la filosofía de la Generación Z. La representan. Su música camina de la mano de una fuerte estética visual, noventera, a veces con tonos rosas y llena de filtros. No existe música sin imagen. Todos se promocionan a través de las redes y de las plataformas musicales como Spotify, Soundcloud o YouTube y, sobre todo, se apoyan y colaboran unos con otros. Preguntamos a uno de los asistentes por su visión sobre la iniciativa y por lo que le ha llevado hasta allí, a lo que nos responde que «acude porque valora que se abran otros espacios más alternativos para dar voz a estos artistas». Realmente, para los músicos, un proyecto así es no pedir permiso a nadie ni encorsetarse en nada. The Living Room les concede un espacio seguro donde poder ser ellos mismos; se compromete con su idiosincrasia. El equipo, en vista de la buena acogida que están recibiendo, ha lanzado una campaña de micromecenazgo –o crowdfunding, si os entendéis mejor con la versión inglesa- para autogestionarse. Regalan camisetas, tote bags, un CD recopilatorio y accesos exclusivos a sus conciertos, entre otras muchas cosas, si te animas a colaborar con ellos. Al fin y al cabo, por amor al arte es difícil subsistir.

Inevitablemente, esta experiencia me recuerda que, en los incipientes años 80, Paco Umbral escribió: «A las cinco de la mañana con un deleite de chabolas y una cristalería de estrellas, como anises rotos por el cielo, empieza a moverse la movida». Cuando acudí al último concierto organizado por The Living Room, ese movimiento aún subrepticio que empezaba a impregnar la noche madrileña hace 40 años también estaba allí presente. Aunque esta movida diste mucho de La Movida, el sentimiento era aquel que nos estremece cuando algo importante, diferente, oculto va a ocurrir. O, quizá, simplemente fueran las ganas reprimidas durante tanto tiempo sin música en directo que se filtraron –al fin- por los poros de la piel al escuchar los primeros acordes de Eddi Circa y Raxet1. Madrid es una ciudad fascinante sí, pero lo es siempre gracias a la ilusión de aquellos que, como The Living Room, no se conforman con simplemente vivir aquí. Abajo el video y su canal de YouTube para que lo comprobéis –y disfrutéis- por vosotros mismos. Y ya sabéis, para el próximo, estad atentos a @thelivingroomusica.

*Agradezco al equipo de The Living Room su generosidad al dejarme adentrarme en las tripas de su proyecto y a María R. por acompañarme a ese otro universo y regalarme una vuelta a casa tan sincera.

**En orden, fotos de Jordana B., mori, trashi, interrogación amor y Chill Chicos cedidas por The Living Room.

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